Arte urgente en tiempo de crisis

Egly Larreynaga

*Fotografía de René Figueroa.

En El Salvador después de la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992, prácticamente vivíamos un desierto artístico y cultural producto del exilio de muchos artistas, y el cierre de escuelas artísticas durante la guerra. Sin embargo, tras la firma de los Acuerdos, comenzaron a retornar muchos artistas y empezaron la ardua tarea de sembrar y formar a jóvenes sedientos de conocer el mundo del arte. Es así como mi generación la nacida y crecida durante el conflicto comenzamos a meternos en este mundo, en mi caso el teatro. La primera vez que vi una obra de teatro fue a mis 16 años, no sabía que era eso, y tuve la oportunidad de ver a la legendaria compañía Sol del Río 32. Años más tarde abrieron un taller de formación teatral y fue así como comencé mi carrera. Cuando yo empecé, apenas había presentaciones, exposiciones, conciertos, recitales etc.  y poco a poco sin apoyo del Estado e incluso sin apoyo de la sociedad comenzamos a construir lo que tenemos hasta el día de hoy, que aún con todas sus falencias se puede decir que hay días en el que incluso coinciden varias actividades culturales a la vez, existen varios espacios de actividad artística y cultural. Por supuesto que queda mucho por hacer. Pero se imaginan si perdemos lo que tanto nos costó en tiempo, dinero y esfuerzo.  Teniendo en cuenta que al menos ahora las organizaciones han comenzado a apostar por el arte como herramienta importante de transformación social, que la sociedad comienza a respetar y sobre todo conocer la palabra teatro, que ya no parece que estás hablando en otro idioma, ahora hablamos de varias compañías de teatro, varios estrenos al año, dramaturgia propia y contemporánea. Todavía faltan espacios donde exponer la cantidad de expresión artística pero lo que hemos hecho hasta ahora es parte de nuestra identidad. 

Cuando llega la pandemia y todo se paraliza, surge una preocupación para mí y un grupo de artistas escénicos: retroceder o incluso perder parte del patrimonio artístico y cultural que con mucho esfuerzo habíamos construido. Es por ello que decidimos hacer una carta pública que se llamó “Frente a la Crisis también Arte”, y lo que pretendía era hacer un llamado de atención al Estado y a la sociedad civil, exigir una propuesta por parte del Ministerio de Cultura frente a la vulnerabilidad que ya existía en el sector y que la pandemia evidenciaba y peor aún, que hacía que éste peligrara. Muchos artistas importantes se vieron obligados a buscar otras formas de generar ingresos, cosa que no crítico pero la preocupación era perder a esos artistas y lo que eso significa para la sociedad. 

Parte de la carta “Frente a la Crisis también Arte”

Coincidimos en que el arte que hacemos sirve para plantear cuestionamientos profundos de lo que nos construye como humanidad. Participamos activamente de la transformación social, de la revisión y el fortalecimiento de la diversidad de identidades, y hacemos todo lo que está en nuestras manos para hacer del arte un bien accesible para todas y todos, especialmente para las poblaciones más excluidas, porque sabemos que es reivindicativo, aunque estas acciones tampoco sean apoyadas o incentivadas por el Estado.

El arte es un derecho humano y, como tal, validamos su carácter inalienable que lo vuelve una herramienta fundamental para la cohesión social, contribuyendo a mejorar la calidad de la educación, la salud y la convivencia. Como artistas hemos demostrado con contundencia algo: con el ejercicio de nuestra profesión nutrimos el alma de nuestra sociedad enriqueciendo lo que llamamos identidad nacional, contribuimos al bienestar social del país, aportamos al sector económico generando puestos de trabajo, emprendimientos y productos de distribución cultural a nivel local e internacional. Asumimos el valor de nuestra profesión. Hacemos arte por convicción.

Sin embargo, este sector siempre ha funcionado desde la precariedad ocupando un lugar inferior en el Presupuesto General de la Nación y por tanto en las prioridades de los gobiernos.

Recalcamos que tenemos la apertura, la hemos tenido con todos los gobiernos. Ofrecemos nuestra disposición para dialogar y ser parte de la reactivación del país tras la crisis actual. 

Como en todo el mundo, en El Salvador, la crisis generada actualmente por esta pandemia ha golpeado fuertemente al sector artístico, dejando en evidencia su vulnerabilidad histórica, así como la de otros sectores. Estamos al tanto y pedimos se nos incluya en los planes de reactivación económica que se implementen ante esta situación, como un aporte valioso para la mitigación del impacto económico y psicosocial que atravesamos en este momento. Asimismo, consideramos importante hacer el llamado a cuidar – para no perder – la capacidad creativa y el patrimonio cultural que durante tantos años hemos venido construyendo y protegiendo de manera independiente.

Carta completa en https://www.change.org/p/ministerio-de-cultura-de-el-salvador-frente-a-la-crisis-tambi%C3%A9n-necesitamos-arte

Sin embargo, paralelamente teníamos la ardua tarea de ver como resistíamos este duro golpe, después de infinitas conversaciones retomamos algo que en su día teníamos pendiente, entrar al mundo audiovisual y fue como esta crisis aceleró el proceso. Comenzamos con algunas improvisaciones en vivo con nuestros personajes de una de nuestras obras. Hicimos un conversatorio en dónde estos personajes hablaban acerca de la crisis actual y cómo sin quererlo la obra hecha con ellos cobraba relevancia. Liberamos dos de nuestras obras con un medio salvadoreño llamado El Faro y posteriormente hablamos con nuestros donantes para rediseñar todos los proyectos a un formato digital y de esa manera poder continuar. 

Cabe mencionar que los Artistas de la Nave Cine Metro, (NCM, espacio cedido en 2019 por sus propietarios a la Asociación Cultural Azoro); decidimos hacer un audiovisual en donde nos pronunciábamos frente a la Crisis, y también lanzamos la plataforma digital de la NCM. 

Por la trayectoria y la confianza los donantes aceptaron en que adaptáramos todo al formato digital, y que nosotros trabajáramos de manera comprometida en la investigación del lenguaje audiovisual y teatral. Este año lo cerraremos con tres estrenos audiovisuales, talleres de formación, radio on-line, y alianza con otras artistas jóvenes, así como una serie de conversatorios con distintos actores sociales para hablar acerca del papel del arte frente a la crisis. 

Pasaron muchas cosas positivas a partir de entonces, nuestro primer estreno tuvo una buenísima aceptación del público, pudimos investigar, junto con una reconocida directora de cine, la mezcla entre el teatro y el lenguaje audiovisual.

También aprendimos que los costos eran diferentes, no solamente porque el cine suele ser más caro sino porque estábamos haciendo las dos cosas a la vez. Sin embargo, los artistas que participamos nos lanzamos a la aventura con el compromiso que hemos tenido siempre. Hemos presentado nuestra obra no solo a público salvadoreño sino que hemos traspasado las fronteras de manera simultánea. A través de los conversatorios hemos conocido artistas de otros países y hemos podido conocer otras iniciativas que se están haciendo. Hemos encontrado dos líneas paralelas que sin la crisis no hubiéramos tenido la necesidad de comenzar ya. 

El texto forma parte de la mesa NUEVAS FORMAS DE HACER CULTURA. LOS ARTISTAS ANTE LA PANDEMIA realizada el miércoles 21 de octubre en el marco del seminario Intersecciones Vol. 2. Repensar desde El Salvador las relaciones entre cultura y desarrollo en tiempos de pandemia.

El CCESV/lab es un espacio virtual de pensamiento, creación e innovación del Centro Cultural de España en El Salvador.

Este espacio nace como una extensión natural de nuestro trabajo de promoción y fortalecimiento de la cultura y está concebido como un espacio de encuentro, diálogo y debate, para fortalecer la investigación, el análisis y el pensamiento crítico.

El CCEVS/lab se plantea como un lugar de creación de redes y de nodos de encuentro entre los agentes culturales de El Salvador, España e Iberoamérica, siempre para posicionar la Cultura, en su dimensión vinculada al desarrollo, como un aspecto esencial y un bien común necesario de nuestra sociedad para poder imaginar y proyectar un mundo futuro más justo, igualitario y sostenible.

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El Centro Cultural de España en El Salvador (CCESV) abre sus puertas al público en 1998. Desde entonces se ha convertido en uno de los referentes de la cultura, del arte, del desarrollo y la libertad de expresión en San Salvador. Es, además, un importante agente cultural para el intercambio y el diálogo a nivel centroamericano e iberoamericano, ofreciendo alternativas para luchar contra las desigualdades y a favor de la identidad, la memoria y la diversidad.

Desde 2001 se buscó la descentralización de actividades, efectuando exposiciones, conciertos y teatro en otras ciudades del país. Ese mismo año se realizó la ampliación del Centro con obras de adecuación y construcción de una segunda planta.

Situado en la Colonia San Benito en San Salvador, el CCESV dispone de un espacio de una sala multiusos para exposiciones y actividades, una radio on line y una mediateca; además de un patio exterior para actividades al aire libre.