Búho o la amnesia incesante

Por David J. Rocha Cortez

Imágenes que suceden en el escenario como ráfagas, un espacio minimalista, técnicas heterogéneas que evidencian la ruptura del purismo; dos cuerpos, dos actores que se valen de sus recursos físicos para contarnos una historia narrativamente compleja, un diseño de luces que constituye otro hilo dentro de la historia; imágenes que al igual que la memoria, que al igual que el recuerdo, nos interpelan como espectadores y nos va metiendo en la introspección más profunda. Todo esto pasa frente a nosotros en el espectáculo Búho de Titzina Teatro, la compañía española que dio cierre al V Festival de Teatro Hispanosalvadoreño.

La historia se detona cuando Pablo, personaje principal, sufre un ictus mientras trabaja. Él es un antropólogo forense especializado en yacimientos paleolíticos. El personaje está en su cotidianidad subterránea y desde ahí enuncia un doble juego entre el vacío de la amnesia y la inmersión en la tierra. Esta historia, aunque parezca sencilla, no está contada de forma lineal y esto complejiza la dramaturgia. Al igual que los recuerdos, vemos sobre el escenario una enmarañada trama de acciones que nos llevan a un ir y venir constante. El trabajo con el tiempo y con los espacios de la ficción son puntos que sobresalen. La historia desdibuja límites entre los problemas cotidianos de la amnesia repentina de Pablo, las visitas al médico, las imágenes del pasado que suceden en sus recuerdos o en sus momentos de lucides, el conflicto por recordar y la cueva, la gruta, el espacio geográfico de la ficción al que la obra constantemente vuelve. Esta complejidad narrativa tiene exploraciones y soluciones eficaces.

Diego Lorca y Pako Merino son los actores y artífices principales de la puesta en escena. Ellos evidencian en el escenario las posibilidades del teatro físico aprendido en la Escuela Jacques Lecoq. Y en este sentido, es fundamental señalar la forma en la que el ritmo del espectáculo está construido. Hay pausas, silencios, suspensos, escenas agitadas, momentos oníricos y en toda esta marejada de tiempos e imágenes el cuerpo de los actores es central. Vemos a Diego y Pako desplegar sus potencialidades sobre el escenario con una precisión técnica que muy pocas veces vemos en nuestros escenarios. Y no me refiero solamente a la belleza y al cuido de las imágenes, estoy hablando de una comprensión más profunda de la expresión del cuerpo. Los actores se transforman en los personajes y, muchas veces, sin decir una palabra sus cuerpos nos muestran las potencialidades expresivas y las posibilidades de un lenguaje que no tiene a la palabra como centro. Esta idea la relaciono con una forma de producir teatro que no tiene como base primaria el texto, sino que explora desde las potencialidades del gesto, de la acción, de la kinésis y que luego busca las formas de relacionamiento con el texto.

Además del cuerpo, hay otros elementos que suman al relato como la utilización de los medios audiovisuales. En este caso hay una mixtura que nos recuerda al mundo de las sombras chinescas al proyectar imágenes de arte rupestre sobre una pantalla blanca que todo el tiempo está en el escenario. Pablo, recuerda y tiene flashbacks de ese mundo de los yacimientos paleolíticos y de una forma onírica entramos a sus pensamientos dibujados a través de la pantalla. En un momento del espectáculo, la pantalla blanca que funciona como biombo de la clínica médica se convierte en ese cerebro que recuerda y que trata de conectar imágenes.

Otro elemento seductor en la obra es el diseño de luces que se desdobla en las posibilidades técnicas de la sala y algunos elementos que los actores llevan puestos como por ejemplo cascos con focos. Estas dos posibilidades luminotécnicas propician que la obra tenga elementos sorpresivos que coadyuvan a ese relato fragmentado, oscuro, de contrastes, incluso de momento violentos, traumáticos. Las luces son diseño de Marto Pérez.

Todas estas posibilidades de la ficción, esta historia que vemos sobre el escenario, nace de una investigación que el grupo Titzina hizo en el 2020. Exploraron elementos de la realidad cotidiana, vivenciaron casi como observadores participantes y fueron sacando elementos de las alcantarillas de Madrid, de las noticias locales, de un instituto de rehabilitación de la memoria, en fin, el proceso les arrojó diversos materiales que desde el juego, el gesto, la exploración y el cuerpo fueron tomando forma en el espectáculo que pudimos presenciar.

El paso de Titzina por la Gran Sala del Teatro Nacional de San Salvador fue, sin duda, uno de los momentos más disfrutables de todo el Festival y, sin temor a equivocarme, uno de los mejores espectáculos internacionales que hemos podido ver desde el 2020. Diego Lorca y Pako Merino nos mostraron un espectáculo que, con una economía de recursos, una producción para girar con lo mínimo, presenta una elaborada teatralidad que no deja de tener esa magia del teatro: entretener, conmover, dialogar con los otros. El trabajo del cuerpo, la compleja trama narrativa, el ritmo y la mezcla de lo onírico con lo real y con la ficción teatral con elementos que resaltan dentro de esta puesta en escena. Amnesia, recuerdo, trauma son conceptos que transversalmente se van develando ante los espectadores para mostrarnos otras posibilidades donde todos los elementos escénicos están en pos de contar una historia y volvernos más humanos.

Protocolo. Decálogo en espejo o las tensiones por la verdad

Por David J. Rocha Cortez

La Compañía Forum Teatral, agrupación local, fue la protagonista del segundo fin de semana del V Festival de Teatro Hispanosalvadoreño. En la Gran Sala del Teatro Nacional de San Salvador vimos el estreno de la obra Protocolo. Decálogo en el espejo escrita por el dramaturgo cubano-español Abel González Melo y dirigida por la salvadoreña Aída Bernal, interpretada por la actriz Liliana Andrade y el actor Alejandro Lemus.

La dramaturgia de González Melo despuntó en La Habana de los años 2000 como una propuesta que logró escenificar las subjetividades marginalizadas de una ciudad que dejaba entre ver las diferencias. Los cuerpos sexuales abyectos, las historias subterráneas, la voz generacional/personal del dramaturgo que se desdoblaba en los personajes, también la constante pregunta sobre las identidades tanto individual como colectiva y la cuestión de la historia, del pasado compartido eran algunos elementos del lenguaje textual que proponía el dramaturgo.

Dos décadas después estamos ante una propuesta textual que explora en la tríada estructura-personaje-lenguaje y tiene como referente fundamental Un enemigo del pueblo de Henrik Ibsen. Esta relación vertebra el guión y la puesta en escena dirigida por Bernal. Es un elemento significativo dado que la disputa por la verdad es medular en la escenificación y es retomada desde la pulsión del drama Ibseniano. El dramaturgo traduce la historia de Stockman a una relación marital entre dos personajes: Petra, alcaldesa de una ciudad costera y su marido Tomás, un médico exitoso. En el original de Ibsen, el Dr. Thomas Stockman se enfrenta al pueblo completo pues ha descubierto una bacteria en el balneario que es el motor principal de la ciudad que habita. El personaje principal se enfrenta a una serie de peripecias que atraviesa sin mayor logro en su búsqueda incesante por develar la verdad. Nadie está dispuesto a sacrificar la inversión en el balneario, ni pagar la desinfección del agua. El giro fundamental de la obra está al final cuando el pueblo completo declara a Stockman enemigo del pueblo influenciados por el rol de los medios de comunicación el alcalde. En el caso de la obra de González Melo es Tomás el que se enfrenta a su esposa y esta relación es la que vertebra el conflicto que se desplaza entre el plano íntimo y la disputa pública por el poder.

Desde la dirección escénica, la idea de la disputa por la verdad se traduce en una constante tensión que permea lo privado y lo público de la relación matrimonial. Petra no está dispuesta a sacrificar un proyecto hotelero millonario en la costa de la ciudad y Tomás está dispuesto a sacar a la luz una investigación que pone en duda la viabilidad del proyecto. La escenificación ubica a ambos personajes en un ambiente interior. Es desde la casa, desde el espacio de la intimidad desde donde los personajes ejecutan la acción y en donde se revelan los más profundos sentimientos.

En los dos personajes, interpretados por Andrade y Lemus, encontramos alegorías entre lo social y lo individual, entre lo público y lo privado, entre el poder y lo dominado. Este es un desplazamiento de lenguaje entre Stockman y Protocolo. El conflicto de la obra se detona cuando llega a la ciudad un brote de ébola, traído por inmigrantes africanos. Ahí hay un giro sin vuelta atrás que tensa la relación de los personajes y desemboca en un final que queda abierto a resolución del público.

Los actores nos van mostrando distintas facetas de los personajes, hilvanando con suave filigrana las capas que construyen espesor en ambas interpretaciones. Hay un juego suelto entre ambos, hay complicidad, hay buen ritmo al decir los diálogos y hay una dramaturgia de acciones bien pensada sobre el escenario. Sin embargo, en la presentación de la Gran Sala del Teatro Nacional el espacio arquitectónico les hizo una mala jugada que ensanchó el espacio de la ficción. Hacia afuera, esto debilitó las posibilidades interpretativas ya que estamos ante una propuesta íntima, de pequeño formato si se quiere, representada en un espacio arquitectónico grande.

La puesta en escena acentúa la relación y el rejuego con la verdad. Hay que leer en entresijos las conexiones con la realidad actual salvadoreña. Esto resulta dado que hay un hábil manejo del discurso de la obra por parte de la directora. Los recursos audiovisuales y algunas ideas retóricas se suman al lenguaje del espectáculo dando información dosificada y acentuando las relaciones de poder que tienen a la verdad como fin último. La propuesta escenográfica de Mercedes Barillas nos revela espacios diferenciados a partir de la utilería y el apoyo audiovisual de imágenes proyectadas en el fondo del escenario. No estamos ante la visión tradicional del telón pintado o del fondo negro, sino que las proyecciones son soluciones técnicas para transportarnos a los distintos lugares que muchas veces resultan diametralmente contrastantes. Protocolo. Decálogo en espejo nos propone una estructura externa que disciplina al sujeto de la ficción, esto resulta en símil del individuo y la sociedad. Vemos como hay una regulación ciudadana que proviene de la utilización del poder. Y no solo estamos ante una puesta en escena del poder público/político, sino que se nos develan algunos mecanismos del mundo privado/cotidiano. Vale la pena seguir viendo crecer esta obra que ya tiene ganada la forma, indiscutiblemente bien acabada, ahora hay que acentuar los mecanismos de espesor que sostienen el discurso. Esto es tarea del fogueo sobre los escenarios.

A protestar a la Gran Vía o el absurdo del cotidiano

Por David J. Rocha Cortez

David J. Rocha Cortez

El Festival de Teatro Hispanosalvadoreño se ha convertido en un espacio constante en la vida teatral de San Salvador y algunos territorios del país. En esta quinta edición la cartelera ha incluido presentaciones de espectáculos y espacios de formación a cargo de artistas nacionales e internacionales. Las presentaciones, durante tres fines de semana de octubre, tuvieron como sede la Gran Sala del Teatro Nacional de San Salvador. Este festival ha venido a fortalecer los lazos culturales entre El Salvador y España desde el arte teatral.

El primer fin de semana del festival pudimos asistir a la reposición del espectáculo A protestar a la Gran Vía, llevado a escena por el grupo salvadoreño Teatro Célula, dirigido por Rubidia Contreras. El texto es del español Alfonso Mendiguchía propone una historia que entra en el canon del teatro del absurdo y a partir de ahí se detonan una serie de sketch o historias breves que suponen una radiografía cómica de la gente. Así es, estamos hablando de una propuesta textual que pone en ridículo la cotidianeidad de las personas, de las relaciones humanas, de los escenarios laborales, de los mundos políticos, etc. Y en este caso, los elementos cómicos nos llevan a una profundidad seria que desenfoca la realidad cotidiana para develar puntos críticos. El texto sostiene: “Pensar una cosa, decir otra y hacer la contraria es un ejercicio de equilibrismo mental al alcance de pocos. Hay quien lo consigue, al resto siempre le queda ir a protestar a la Gran Vía”.

El teatro del absurdo tiene su origen en la pos-vanguardia europea y como propuesta estética teatral el término es acuñado en los años 60. El canon absurdo nos mueve entre la propuesta dramatúrgica y la escenificación. En este sentido, los lenguajes que forman parte de la puesta escena oscilan por las ambigüedades, los no dichos, por mostrarnos el sinsentido de la condición humana, se potencia la situación y los personajes están en contradicción con la tradición psicologista. Es un teatro que rompe con la tradición europea del teatro realista.

Muchos de estos elementos son retomados en la puesta en escena dirigida por Contreras quien nos propone un espectáculo sin mayores pretensiones técnicas, ni visuales. No hay un derroche de artilugios teatrales, más bien hay una economía de recursos que centran el trabajo en el actor y la actriz que dan vida a todos los personajes. En escena los actores cuentan con un diseño de luces sencillo, algunos elementos de vestuario y dos sillas altas que son los recursos sustanciales de todo el espectáculo. Además, en algunos momentos se hace uso de elementos audiovisuales que no consiguen estar cohesionados dentro del espectáculo. Hay un claro acento en los resortes cómicos del texto que nos develan esa raíz del absurdo que entronca con la comedia más profunda a partir de las tragedias del ser humano. Estos elementos cómicos serán la estructura principal del espectáculo y atravesarán todos los elementos de la escena. El espectáculo tiene una estructura externa clara que va siendo marcada por una voz en off que da pie a las transiciones entre escena y escena. Esto produce una suerte de distanciamiento que nos ubica entre el registro teatral y el de talk show.

Brenda Ramírez y Ale Mássimo son los intérpretes que dan vida a todos los personajes que vamos viendo sobre el escenario. Son poco más de 10 personajes que siempre interactúan a dúo. Esto Constituye una difícil labor para los actores quienes despliegan sus posibilidades técnicas tanto a nivel de la voz, el cuerpo y la cohesión con los elementos visuales como la luz y el vestuario. Esta dificultad interpretativa tiene ciertos quiebres dentro de la obra que son reparados con los guiños a lo absurdo y la ridiculización. Ramírez y Mássimo dejan muchos movimientos no acabados y en algunos momentos de la obra se nota la falta de rigor al enfrentar la obra desde la fisicalidad, además no pretenden acentuar grandes diferencias entre unos personajes y otros solo les son suficientes cambios de vestuario y algún pequeño, pequeñísimo giro en la voz. Sin embargo, ambos asumen sus roles desde la naturalidad y sin mayores giros experimentales. La obra está hecha para reír y ellos lo saben muy bien. Todos sus recursos están dispuestos para esta finalidad y lo logran. El ritmo de las escenas sobresale como un elemento fundamental. La pareja de actores juega muy bien con el tiempo de la comedia, con el discurso desde la palabra y el espectáculo fluye sin mayor aburrimiento. Nos interesan todos los personajes y las historias que van contando sobre el escenario.

A protestar en la Gran Vía es un espectáculo que nos invita a reírnos de nosotros mismos y de ese fenómeno cultural llamado: la gente. Acudimos a una puesta en escena que espectaculariza el cotidiano. En el escenario se maximizan acciones del día a día que llegan al límite del ridículo, de lo absurdo, al desborde hilarante de la risa con un sentido políticosutil, apenas dibujado. La obra está hecha en un formato para lo íntimo, para el espacio más cercano y reducido por lo que la Gran Sala del Teatro Nacional no fue el espacio más idóneo para que el espectáculo brillara con luz propia. Quedaría preguntarnos ¿desde dónde esta puesta en escena está dialogando con la audiencia salvadoreña?, ¿desde la idea de un teatro para divertir y entretener?, ¿desde la perspectiva de la crítica social a través de la risa?, ¿desde la construcción de puentes entre poéticas teatrales locales y europeas? Habría que seguirle la pista al espectáculo en las diferentes salas del país para ir comprendiendo desde dónde se enuncia el espectáculo. No obstante, el ritmo de la puesta en escena y los resortes cómicos fueron elementos que construyeron el diálogo exacto con los espectadores que acudimos a la cita de inauguración del V Festival de Teatro Hispanosalvadoreño.

Cartografía Humana

El que yace en el suelo oye estos pasos que se mueven.

Durante el tiempo de un mes, que no es el mes de enero, ni el de julio, ni el de agosto, sino un tiempo en la vida de cada una de las personas presentes a diario u ocasionalmente, he caminado junto a seres, compartiendo, junto a palabras, que cobran sentido una tras otra en los sentidos de la historia, en los sentidos de las realidades vividas.

Caminar al lado, registrar momentos en un camino determinado. Cada una de estas personas forma parte de la comunidad de Santa Marta, de cerca o de lejos, y cada una a su manera me describe su relación con el agua que fluye en la zona. No estamos hablando de una fuente de abundancia, sino de restricciones, protección del agua, minería, excavación de canales en las montañas, lucha y leyenda.

Pero la historia de esta lucha reciente, la que se libra contra la minería, parece estar integrada en todo un funcionamiento, aquí estoy hablando de la comunidad de Santa Marta. Vivir en Santa Marta ha abarcado una historia de guerra y pérdida, de huida y reconstrucción, de memoria y olvido, de comunidad y ayuda mutua, de compartir y colaborar por el bien de todos. Esta historia dentro de la historia reciente mezcla los discursos y nos lleva a escuchar el cruce de caminos.

María Leticia Membreño y Morena Membreño. Domingo 24 julio, 8h15, en las tres fuentes que proveen agua a Santa Marta.
Alba Gloria Laínez Escamilla. Domingo 17 julio, 10h30, en el cementerio.
Elba. Domingo 17 de julio, 17h00 al salir de la misa dominical.
Vidalina Morales. Sábado 30 julio 2022, 12h30, desde su casa hasta la plaza de Santa Marta.
Yohalmo Dolores. Miércoles 27 julio 2022, 7h00, las tuberías.
Sandra Judith Velis y María Rivas. Sábado 6 agosto, 9h30, la leyenda del duende.
Reyna Navarrete. Domingo 7 agosto, 15h30, en el camino de la primera Radio Victoria.
Reyna Navarrete. Domingo 7 agosto, 15h30, en el camino de la primera Radio Victoria.

AGRADECIMIENTOS// Leticia Membreño, Vidalina Morales, Yeni Membreño, Norma Membreño, Elba Membreño y Familia Membreño, Luz María Rodríguez, Silvestre Rodríguez, Alba Laínez, Alfredo Leiva, Rosa-Layne Hernández, Gehovani Hernández, Antonio Pache, Digna Martínez, Alonso Cabrera, Karla González, Mirna Pacheco, Asiria Artiga, Estely Bolaños, Ever Hernandez, Cruz Velis, Creydi Leiva, Antonia Recinos, Blanca Hernández, Miguel Ayala, Wilber Hernández, Omán Hernández, Alirio Napoleón Hernández, Reyna Navarrete, Sandra Velis, María Rivas, Yohalmo Dolores, Ernestina González, Magali Hernández, Elena Morales, Daniel Saragoza, Namer Golan, Malika Louve y mi familia. Sin olvidar a toda la gente del Centro Cultural de España, al Instituto Francés y a las personas que han ayudado a lo largo de este proyecto.

Cartografías Líquidas es un proyecto del cluster EUNIC El Salvador, asociación integrada por los institutos culturales europeos con presencia en El Salvador: el Centro Cultural de España en El Salvador, la Alianza Francesa en El Salvador y la Sociedad Dante Alighieri, con el apoyo de la Delegación de la Unión Europea en El Salvador, el Laboratorio de Aceleración del PNUD en El Salvador, el Foro Cultural Salvadoreño Alemán, ADES Santa Marta, Plataforma Global y Asociación la Canasta Campesina.

Hasta que canta el gallo

El canto del gallo marca la hora en Santa Marta. Antes de que se abran los primeros párpados, el canto matutino del pájaro se une a la primera luz del día. Al principio de forma escasa, la acción del tiempo se escucha con el aumento del conjunto de amapolas. Esta sinfonía se desvanece y los habitantes se despiertan. Sus voces se hacen más fuertes. Los escuchamos.

La acción humana cotidiana baila con los ritmos de las lluvias y queda marcada por este canto que despierta, alarma, perdura. Los gallos estaban allí, entonces, no lo sabemos. Los esperábamos de nuevo en 1987. Se dice que ya no se escucha por costumbre. Y si se detuviera, ¿Qué dejaríamos de escuchar?

Los habitantes de Santa Marta durante la guerra civil entre 1980 y 1992, desde las masacres hasta los acuerdos de paz, construyeron una sólida estructura comunitaria. Esta estructura se ha mantenido parcialmente desde entonces, especialmente con la creación de varias organizaciones muy importantes en la región, pero también a nivel nacional, como Radio Victoria o ADES-Santa Marta. Estas organizaciones, nacidas de una voluntad común de apoyarse mutuamente y de reconstruir nuevas posibilidades, han visto cómo sus luchas se han convertido en ejemplares durante las dos últimas décadas, especialmente en su participación contra la minería y en la planificación de la distribución del agua en las casas del cantón.

Las historias recientes tienen algunas de sus fuentes en el pasado y los gallos cantan juntos en el silencio de la costumbre de que el día está a punto de amanecer. Las personas que escuchamos por orden de aparición; Emmety Pleitez, Rosa-Layne Hernández, Vidalina Morales, Alfredo Leiva Avilés, Luz María Leticia Membreño, Ever Hernández.

Hasta que canta el gallo

AGRADECIMIENTOS// Leticia Membreño, Vidalina Morales, Yeni Membreño, Norma Membreño, Elba Membreño y Familia Membreño, Luz María Rodríguez, Silvestre Rodríguez, Alba Laínez, Alfredo Leiva, Rosa-Layne Hernández, Gehovani Hernández, Antonio Pache, Digna Martínez, Alonso Cabrera, Karla González, Mirna Pacheco, Asiria Artiga, Estely Bolaños, Ever Hernandez, Cruz Velis, Creydi Leiva, Antonia Recinos, Blanca Hernández, Miguel Ayala, Wilber Hernández, Omán Hernández, Alirio Napoleón Hernández, Reyna Navarrete, Sandra Velis, María Rivas, Yohalmo Dolores, Ernestina González, Magali Hernández, Elena Morales, Daniel Saragoza, Namer Golan, Malika Louve y mi familia. Sin olvidar a toda la gente del Centro Cultural de España, al Instituto Francés y a las personas que han ayudado a lo largo de este proyecto.

Cartografías Líquidas es un proyecto del cluster EUNIC El Salvador, asociación integrada por los institutos culturales europeos con presencia en El Salvador: el Centro Cultural de España en El Salvador, la Alianza Francesa en El Salvador y la Sociedad Dante Alighieri, con el apoyo de la Delegación de la Unión Europea en El Salvador, el Laboratorio de Aceleración del PNUD en El Salvador, el Foro Cultural Salvadoreño Alemán, ADES Santa Marta, Plataforma Global y Asociación la Canasta Campesina.

Aquí hay gato encerrado

Por Napoleón Alfaro

Aquí hay gato encerrado” es un texto dramático que aborda el tema del acceso al agua en el municipio de Suchitoto. Coloca la mirada sobre el dilema de dos artistas en los límites creativos al explorar una temática medio ambiental y social.

La obra es resultado del trabajo de Napoleón Alfaro en las residencias artísticas del proyecto Cartografías Líquidas. Del 15 de julio al 15 de agosto de 2022, Alfaro realizó su residencia en Suchitoto con el acompañamiento de la organización Plataforma Global y su equipo de colaboradoras y colaboradores.

Sinopsis: 

“A” y “B” han sido contratadxs para realizar una obra de teatro acerca del acceso al agua durante un mes en un hostal. El proceso de creación se complica cuando conocen a Hope, inquilina del mismo hostal que no está muy contenta con su compañía. La interacción con Hope les hará cuestionarse acerca de sus propias visiones acerca de lucha, territorio y recursos.

Escucha la escena 1

Archivos sonoros producidos por La Radio Tomada (Centro Cultural de España en El Salvador) / Diseño sonoro: Marvin Siliezar Cisneros / Interpretación: Katya Serpas (A), Napoleón Alfaro (B)

Escucha la escena 7

Archivos sonoros producidos por La Radio Tomada (Centro Cultural de España en El Salvador) / Diseño sonoro: Marvin Siliezar Cisneros / Interpretación: Katya Serpas (A), Napoleón Alfaro (B)

Agradecimientos especiales a: Luisa Martínez, al equipo de Plataforma Global Sv y sus integrantes Ronald Villanueva, Remberto Ramírez y Ricardo Salinas. A Roger Pintin, don Alfonso Rivas (don Honorio), Paola Castillo, Brenda Castillo, Julia Liñan, Katya Serpas, Marvin Siliezar y Edgardo Gutiérrez. Al comité de selección por el interés en una propuesta de escritura dramática para formar parte de la exposición.

Cartografías Líquidas es un proyecto del cluster EUNIC El Salvador, asociación integrada por los institutos culturales europeos con presencia en El Salvador: el Centro Cultural de España en El Salvador, la Alianza Francesa en El Salvador y la Sociedad Dante Alighieri, con el apoyo de la Delegación de la Unión Europea en El Salvador, el Laboratorio de Aceleración del PNUD en El Salvador, el Foro Cultural Salvadoreño Alemán, ADES Santa Marta, Plataforma Global y Asociación la Canasta Campesina.

La letra pequeña del Lago Suchitlán

Por Napoleón Alfaro y Luisa Martínez

“La letra pequeña de Suchitlán” es una propuesta artística conjunta creada por los artistas Luisa Martínez y Napoleón Alfaro, ambos participantes de las Residencias creativas del Proyecto Cartografías Líquidas con el apoyo y acompañamiento de Plataforma Global en Suchitoto, Cuscatlán en 2022.

 “La letra pequeña del Lago Suchitlán” busca la reflexión del público en un escenario de turismo creciente y global, poniendo en el foco lo que, desde ese enfoque mercantilizado, no interesa que se vea. El objetivo es llamar la atención sobre la otra cara del turismo en torno al mal llamado Lago Suchitlán, en el actual contexto medioambiental y social de Suchitoto.

Haz clic sobre cada una de las postales.

Asesoramiento técnico: Ronald Villanueva (Plataforma Global El Salvador).

Con el apoyo de:  Remberto Ramírez, Ricardo Salinas (Plataforma Global El Salvador).

Agradecimientos: Don Alfonso Rivas (Don Honorio, alias Pancho) por compartir con nosotros sus vivencias y acompañarnos en la visita al Viejo Copapayo; Orlando Deras (ISCOS) por explicarnos la realidad medioambiental del embalse e invitarnos a la Jornada de Limpieza en Puerto San Juan; Roger Pintín y Julia Liñán por la recolección de muestras de agua del embalse. Al personal del Hostal Vega’s Granpa: Paola Castillo y Brenda Castillo por su atención y hacernos sentirnos como en casa.  Cartografías Líquidas es un proyecto del cluster EUNIC El Salvador, asociación integrada por los institutos culturales europeos con presencia en El Salvador: el Centro Cultural de España en El Salvador, la Alianza Francesa en El Salvador y la Sociedad Dante Alighieri, con el apoyo de la Delegación de la Unión Europea en El Salvador, el Laboratorio de Aceleración del PNUD en El Salvador, el Foro Cultural Salvadoreño Alemán, ADES Santa Marta, Plataforma Global y Asociación la Canasta Campesina.

Energía sostenible para el desarrollo rural y estimación de sus costes

Por Javier Martín Campo

El desarrollo humano es un concepto que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo e incorporando conceptos más allá de lo puramente económico. La asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas celebrada en 2015, estableció las Metas de Desarrollo Sostenible para el período de tiempo 2015-2030. Dentro de las diferentes metas, la séptima meta proponía asegurar el acceso a energía asequible, fiable y sostenible para todos marcando como horizonte el año 2030 y con los propósitos de:

  • Asegurar el acceso universal a servicios de energía asequible, fiable, sostenible y moderna.
  • Aumentar sustancialmente la participación de las energías renovables en la producción energética mundial.
  • Duplicar la tasa mundial de mejora de eficiencia energética.
  • Mejorar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y tecnologías de energía limpia.
  • Ampliar la infraestructura y actualizar la tecnología para el suministro de servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo.

Para proveer de energía eléctrica a las regiones descentralizadas a las que no alcanza el tendido eléctrico, la energía solar se ha convertido en una opción atractiva. Esta energía necesita la instalación de sistemas solares domésticos a los que pueden añadirse diferentes dispositivos eléctricos, principalmente lámparas de bajo consumo.

Marruecos lanzó un programa en que dicho servicio fue proporcionado por una empresa de servicios energéticos, siendo responsable de la instalación de los diferentes sistemas y del mantenimiento de la red por un período de 10 años. Antes de aceptar este programa, la empresa tuvo que realizar una estimación de los costes para estudiar la viabilidad del programa. Esta empresa en concreto subestimó principalmente los costes de mantenimiento provocando cambios en la calidad del programa. Carrasco y otros (2013) presentan en detalle los costes generados por este programa de electrificación rural descentralizada en Marruecos.

Con el fin de crear un sistema experto que ayude en la toma de decisiones, principalmente en la estimación de costes, este trabajo pretende mostrar una metodología basada en un modelo de optimización matemática que proporciona la estructura provincial necesaria (agencia, vehículos y personal) y un modelo estadístico basado en un árbol de clasificación y un modelo de regresión lineal capaz de estimar los costes totales del programa. Esta metodología se presentó en las imágenes del documento.

*La mesa de Energías renovables se realizó en el marco de Voces Verdes 2020. Encuentro de alternativas para enfrentar el cambio climático.

Evolución y estado actual del aprovechamiento de la energía solar en El Salvador

Por Cristina Morataya de Alvarenga

Las energías renovables permiten la producción de energía eléctrica por medio de alternativas limpias, que rara vez generan un impacto ambiental negativo, por el contrario, contribuye en la reducción de gases de efecto invernadero y la reducción de la dependencia de las energías por medio de combustibles fósiles. Entre ellas, podemos mencionar: energía eólica, geotérmica, solar térmica, solar fotovoltaica, biomasa, biogás, entre otras. 

En este documento, nos dedicaremos a explicar, comprender, analizar y valorar la energía solar fotovoltaica, tomando en cuenta sus modalidades a utilizar y las posibles oportunidades que pueden tenerse como usuarios finales.  

En los últimos diez años, las iniciativas por incrementar la producción de energía limpia, por parte de entidades gubernamentales, la empresa privada, organizaciones nacionales e internacionales, se ha visto acompañado de la reducción en costes de estas tecnologías. 

En El Salvador, según los registros emitidos por el CNE en su sitio Web https://www.cne.gob.sv/ , se puede apreciar que el aprovechamiento de las energías renovables, es, en un alto porcentaje la geotérmica y una  producción constante por parte de la solar fotovoltaica.

*La mesa de Energías renovables se realizó en el marco de Voces Verdes 2020. Encuentro de alternativas para enfrentar el cambio climático.

El CCESV/lab es un espacio virtual de pensamiento, creación e innovación del Centro Cultural de España en El Salvador.

Este espacio nace como una extensión natural de nuestro trabajo de promoción y fortalecimiento de la cultura y está concebido como un espacio de encuentro, diálogo y debate, para fortalecer la investigación, el análisis y el pensamiento crítico.

El CCEVS/lab se plantea como un lugar de creación de redes y de nodos de encuentro entre los agentes culturales de El Salvador, España e Iberoamérica, siempre para posicionar la Cultura, en su dimensión vinculada al desarrollo, como un aspecto esencial y un bien común necesario de nuestra sociedad para poder imaginar y proyectar un mundo futuro más justo, igualitario y sostenible.

Web hecha con ♥ por Nodo Común

El Centro Cultural de España en El Salvador (CCESV) abre sus puertas al público en 1998. Desde entonces se ha convertido en uno de los referentes de la cultura, del arte, del desarrollo y la libertad de expresión en San Salvador. Es, además, un importante agente cultural para el intercambio y el diálogo a nivel centroamericano e iberoamericano, ofreciendo alternativas para luchar contra las desigualdades y a favor de la identidad, la memoria y la diversidad.

Desde 2001 se buscó la descentralización de actividades, efectuando exposiciones, conciertos y teatro en otras ciudades del país. Ese mismo año se realizó la ampliación del Centro con obras de adecuación y construcción de una segunda planta.

Situado en la Colonia San Benito en San Salvador, el CCESV dispone de un espacio de una sala multiusos para exposiciones y actividades, una radio on line y una mediateca; además de un patio exterior para actividades al aire libre.