Por Mónica Campos
La energía de los eclipses es rara. Una noche de viernes en eclipse lunar puede sentirse como el cierre de un gran caos emocional. Arrastrando la noche en plena resaca de emociones, me preparé para la sesión A2Bandas entre La Sociedad de Música de Cámara y Vudu Boy. Realmente ese 28 de agosto no estaba lista para lo que iba a escuchar en el Centro Cultural de España en El Salvador. Aclaro que esta reseña va en primera persona porque la experiencia fue profundamente propia.
La sesión inició con Eine Kleine Nachtmusik de Mozart, interpretada en su escala original con una versatilidad que hacía parecer fácil ese ejercicio. Los cinco músicos parecían no solo concentrados sino también cómplices de un espectáculo digno de un público exigente, aunque los que parecían exigirse eran ellos mismos. Los demás simplemente nos sentamos absortos a contemplar la ejecución de un clásico inmortal. De pronto, mis sobresaltos de la semana fueron perdiendo foco y dimensión y me sentí pequeñísima frente a aquel océano musical de historias no contadas. ¿Quiénes más habrán escuchado esto antes de mí y quiénes lo escucharán después de que yo y mis ínfimos problemas desaparezcamos de esta tierra?
El tango Por una cabeza de Carlos Gardel fue la segunda pieza de la sesión. A este punto, la energía caótica de la semana había dejado de hacer eco en mi propia mente y mi cabeza se llenó de imágenes cinematográficas al azar. Una carrera de caballos, la imagen de un campo verde bajo el sol. La Sociedad de Música de Cámara y cada uno de sus integrantes demostraron ser verdaderos alquimistas del sonido, transformaron el espacio en un escenario sinestésico con una calidad digna de admirar.
La Sociedad de Música de Cámara es un colectivo de músicos salvadoreños fundado en el año 2022. En su página web consignan: «Creemos que cuando un músico interpreta lo que genuinamente le llena, eso se transmite». No puedo estar más de acuerdo. Esa noche de viernes, Miguel Berganza, fundador del colectivo, se encargó de guiar al público por el recorrido musical explicando cada una de las piezas que iban interpretando.
Para las siguientes dos canciones, Miguel llamó al escenario a Víctor Interiano, la mente y la voz detrás del proyecto musical Vudu Boy, un artista de música folk con el que confabularon la recreación de otras dos piezas musicales. Las canciones elegidas fueron Memento Mori y Bajo el volcán. Para la primera, Interiano explicó que se inspiraron en la idea de la muerte y en cómo resignificarla puede convertirse en una verdadera motivación para vivir y disfrutar el tránsito por este plano de la existencia.
Por otro lado, Bajo el volcán se erigió en la verdadera estrella de la noche. La letra de la canción equivale a una declaración de amor en una ciudad que vive acechada por un volcán dormido, pero no por eso menos imponente. «Todo lo que sucede en esta ciudad sucede bajo el volcán», se escuchó decir al intérprete que experimentó un renacimiento con el arreglo del quinteto. La fusión le dio a esta canción una dimensión tan profunda que hasta pareció cinematográfica, una canción que podría inspirar o acompañar con facilidad a una película independiente ambientada en San Salvador.
Para continuar, el quinteto interpretó dos composiciones del violinista mexicano José Elizondo, Otoño en Buenos Aires y Pan de azúcar, inspiradas en géneros musicales como el tango y la bossa nova. Miguel Berganza expresó su gusto y admiración por los temas de Elizondo, además de resaltar la importancia de los compositores latinoamericanos.
Para finalizar el recorrido, Víctor Interiano subió una vez más al escenario para, junto con el quinteto, coronar la noche del eclipse interpretando Libertango, una creación instrumental del músico argentino Astor Piazzolla. Interiano le puso a ese tango el sello de su poética folk y recitó:
«Esta vez no tienes que escapar.
Tus ojos me dicen que hay algo más.
La noche observa en la oscuridad.
Tus brazos alcanzan hasta no ver.
La luna se enciende velándote.
Un lobo aúlla al amanecer».
Y, así, esta fusión a dos bandas cerró la última noche de viernes de agosto para dejar a un público emocionado y un show que definitivamente será recordado en el Centro Cultural de España no solo por su calidad, sino por su versatilidad y adaptabilidad a los diferentes estilos, géneros y sonidos latinoamericanos.