El concierto A2Bandas de Nawilía y Pamela Robin del 26 de abril solo podía resultar de dos formas: indiferente o interesante. Por fortuna, ocurrió lo segundo. Aunque quizá hubo poco de fortuna y sí mucho de coincidencias. La más importante: ambos son bichos raros, artistas que pertenecen y a la vez no lo hacen a los géneros que usan. Usan porque tienen más interés en la expresión y en el arte que en la militancia rígida del rock, el pop, el blues o el hiphop.
Nawilía es el personaje musical de Elías Antonio Córdova Gil, de Santa Ana, un sociólogo y maestro en estudios culturales que echa mano del hiphop para promover el náhuat y la cultura relacionada con esta lengua. En dos años de carrera ya publicó un álbum y pisó varios escenarios. Pamela Robin, por su parte, es uno de los nombres indispensables al hablar del rock y el pop salvadoreño, con una trayectoria que se remonta a los años noventa y varios éxitos cosechados.
El 25 de abril, en este segundo concierto A2Bandas de 2024, la iniciativa del Centro Cultural de España en El Salvador que inició en 2018 para fusionar a bandas y artistas de diferentes géneros musicales, Nawilía y Pamela Robin lograron complementarse con naturalidad. Tanta como cuando hacés amigos nuevos la primera semana de universidad… Nawilía era el anfitrión y Pamela, la invitada.
Nawilía presentó temas de su primer álbum, Tupal (Tit) (2023), y adelantó otros del disco en que está trabajando. A pesar de su manejo tímido en el escenario, captó la atención del público la mayor parte del tiempo y hubo momentos en que propició el diálogo entre los asistentes.
El náhuat y el rap son compatibles por su sonoridad, explicó Nawilía, y lo demostró con varios de sus cortes donde abordó desde la importancia de aprenderlo hasta la masacre de 1932 y la alienación cultural, todo con bases de boom bap y elementos sonoros de los pueblos originarios. En tres de estas canciones se unió Pamela Robin, quien destacó la importancia del trabajo del rapero y confesó que no fue fácil aprender a cantar en náhuat, pero sí gratificante. Ambos artistas se fusionaron en Mupanpa sinteut, Tik ini shiwit y Ne nawat tes mupuluj.
También Nawilía se unió a dos de los éxitos de Pamela: Es tan difícil y No me estorbes. En ambos, el contraste de voces jugaba a favor y la cantante chileno-salvadoreña demostró su nivel vocal y su dominio del escenario. Incluso hubo arreglos especiales para la presentación, con el fin de que luciera mejor el acompañamiento con rap.
En los años noventa y a principios de este siglo, Pamela era una de las pocas voces femeninas en la escena musical alternativa salvadoreña y se ganó su lugar a base de trabajo y talento. Por su parte, Nawilía está abriendo su propio camino y llevando al hiphop más allá del ego trip y los temas habituales, a mismo tiempo que contribuye a la preservación del náhuat. Aunque provienen de mundos musicales tan diferentes, esa noche lograron ser cómplices en el escenario.