Esta es, sin duda, una de las fusiones A2Bandas más políticas que hemos presenciado en los últimos meses. La propuesta del viernes 28 de noviembre en el Centro Cultural de España en El Salvador nace de la colisión entre Oneime ―rapero que interpreta desde la vivencia cruda de crecer y crear arte en El Salvador mientras enfrenta un ambiente hostil, capitalista y adverso para el artista independiente― y Lxs Bastardxs, formación conocida por su presencia artística y que, en este concierto, mostró su faceta más relajada.
Una apertura improvisada sostuvo la energía del público. Oneime se vio arropado instrumentalmente por DJ OMNI, quien mezcló con destreza las pistas y canciones en vivo para, así, configurar un soporte sonoro que permitió al hiphopero desplegar su discurso con precisión. En su tema Ser vida, Oneime plantea un mensaje centrado en la autosuficiencia y la necesidad de aprender a sostenerse sin más recursos que uno mismo.
Su lírica resulta abundante, directa y cuidadosamente articulada; su ritmo, tan bien controlado, logra mantener la atención del público por sí solo, sin necesidad de ningún otro elemento escénico. Por un instante se quedó sin musicalización y, en ese momento, su voz cargó con el peso de todo el concierto.
Luego, el rapero fue acompañado por la banda invitada. La presentación arrancó con un pequeño retraso: no estaban completos a la hora prevista. Mientras el resto de los músicos terminaba de incorporarse, compartieron el escenario y, como parte de la fusión de la noche, interpretaron la canción Perdí la fe, original de Oneime. Aquí se complementa y expone otra de las luchas de ambas partes por igual: la falta de recursos materiales y la decisión consciente de no darle prioridad absoluta al dinero, una crítica que también se dirige al monopolio radial por no sonar sus canciones. (Aunque, hoy, en El Salvador la radio ha perdido el peso musical que tuvo hace décadas).
El canto «Solo puede crecer», en el tema El Otro Mundo de Lxs Bastardxs, se convirtió en el grito más repetido de la noche. Quizá sin proponérselo, terminó siendo una declaración autodescriptiva para su presentación.
Esta agrupación se mueve a través de una mezcla abundante de géneros: blues, rock, jazz, funk, poesía y palabra hablada crean un tejido que se siente libre. Sin duda, su propuesta artística es una de las más llamativas en la actualidad. Sin embargo, la banda aún navega por la tensión entre la fuerza creativa que los caracteriza y la disciplina que exige un concierto.
Este ensamble diverso estuvo integrado por Ramfis López en la guitarra, César Alas sosteniendo el ritmo con precisión, Jenny Figueroa en la voz y el saxo alto, Estella Zelaya en la trompeta, Carlos Estrada en el piano y Miguel Castañeda en el bajo eléctrico. La poesía que recorrió la velada es de autoría propia, escrita por su vocalista, el poeta Fabio Rivas Rivera, quien condujo la noche con una sátira que dialoga a la perfección con el espíritu de su música.
Podríamos ubicar su propuesta dentro de la tradición de la canción protesta, pues en la historia musical salvadoreña existen formaciones que han fusionado diferentes géneros con la poesía como voz central. Como referente inmediato podría constarse Cutumay Camones, cuya influencia se puede rastrear en la estética de Lxs Bastardxs.
La fusión de este A2Bandas se siente bien seleccionada. Parece importante prestar atención a agrupaciones pintorescas como las de Oneime, por la lucidez de su lírica y la contundencia con la que expone una realidad marcada por la precariedad, la independencia artística y la crítica social, y Lxs Bastardxs, por esa narrativa que combina irreverencia con sensibilidad poética.