Reflexiones por parte de la Red de Espacios y Agentes de Cultura Comunitaria (REACC)

Pamela Pilawa

*Fotografía de Archivos de una Pandemia. Autora, Zoraida Fernández (Río de Janeiro)

El miércoles, 21 de octubre 2020 a las 22h – 24h Hora Española, se realizó la mesa Intersecciones. Nuevas formas de hacer cultura. Los artistas ante la pandemia lanzada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) de El Salvador. La Red de Espacios y Agentes de Cultura Comunitaria (REACC), con apenas 6 meses de existencia, fue invitada a formar parte y compartir su experiencia y nuevas maneras de funcionar que han sido impulsados por la crisis de la pandemia.

Como representante y miembro del grupo motor de la REACC, ante todo me considero enormemente agradecida de haber podido participar en esta mesa. Sopeso que estos intercambios nos sirven para confiar en nuestra labor, nos inspiran y nos dan nuevos puntos de vista de cómo encarar ciertos aspectos de nuestro trabajo. Sobre todo en tiempos tan diferentes donde uno fácilmente pierde la fe, encuentros como este son más que necesarios.

Aquí dejo mis reflexiones acerca de estas jornadas. Antes que todo, quiero poner en consideración mi partida desde donde hablo, como bien mencionó Paloma Carpio (Cultura Viva Comunitaria), somos una mezcla de diferentes profesiones y tenemos que ser conscientes desde qué lugar hablamos.

Llevo sólo desde el año 2018 metida en proyectos de la Cultura Comunitaria, tanto en Brasil (proyecto de Teatro do Oprimido) como en Madrid (Teatro Aplicado: La Grieta Social y The Cross Border Project). Fue durante la pandemia, que me comentó Laura Szwarc desde Akántaros de la nueva Red de Espacios y Agentes de Cultura Comunitaria (REACC). Para mí ha sido un regalo a través de la REACC poder reconectarme con la cultura comunitaria.

La REACC, red que surgió en mitad de la crisis de la pandemia por una necesidad de unión y búsqueda de apoyo generada por la invisibilidad, precariedad e incertidumbre laboral del trabajo de la cultura comunitaria, permitió que se una todo aquel, sea persona física, asociación, colectivo, espacio, plataforma, etc. que quiera fortalecer juntes la red comunitaria.

En vez de esperar ayuda y depender de lo externo, como desde las instituciones gubernamentales, la red fomenta tejer redes y buscar apoyos mutuos y desde allí dar visibilidad y reivindicación. Todo esto sin aún haber formalizado una entidad jurídica, pero sí con muchas ganas de articular y representar voces, sensibilidades y circunstancias del ecosistema de la cultura comunitaria caracterizada por su pluralidad, su mutabilidad y su capacidad crítica. La REACC surgió de esta misma necesidad de crear desde el cuidado, análisis y diagnóstico, de lo que cada colectivo necesita y espera de la REACC para cubrir las necesidades de los participantes de la red, en vez de crear una institución formal que impusiera ideas.

Al respecto del debate de la mesa quiero destacar unos puntos en común de los panelistas; hemos detectado que hay carencias de leyes de cultura, que tenemos que aceptar estos momentos de vulnerabilidad para repensarnos como sociedad y aprovechar las nuevas circunstancias para tanto elaborar un trabajo colectivo desde otro lugar, pensar otros fuentes de ingresos, crear acciones en conjunto y sobre todo seguir creando espacios de intercambio, debate y reflexión. En tiempos donde estamos cada vez más aislados, sea por las pantallas o por el aislamiento físico, tenemos que reinventar la cultura para seguir estableciendo comunicaciones que son necesarias y vitales.

Por ejemplo nos compartió Egly Larreynaga, que desde la Asociación Teatro del Azoro (El Salvador) empezaron a aprovechar la situación para combinar las técnicas audiovisuales con el teatro, y así poder conectarse durante la pandemia, y no solo esto, sino también llegar a otro alcance y abordar más visibilidad; siempre intentando cuidar la brecha entre lo generacional y económico.

También Paloma Carpio destacó que había que traer el teatro hacia las personas y empoderarles a que tienen suficientes herramientas y libertades para poder expresarse a través del teatro; es decir hacer que el pueblo sepa que tiene todo el derecho de expresarse libremente. 

Otra temática que se abordó en esta mesa fue la pregunta qué es lo que puede motivar a alguien formar parte de una red, lo que nos puede servir como fuente de inspiración. 

En términos generales lo que nos motiva y nos diferencia como red es la forma asamblearia y colectiva que atiende a la diversidad que tenemos desde el inicio que enlaza y resuena. Además el hecho de trabajar desde la transparencia, la horizontalidad y a nivel estatal. Asimismo significa sostenernos entre nosotres, tejer redes, apoyos mutuos y desde allí dar visibilidad y reivindicación, sin depender de una institución gubernamental que nos ayude. Cada individuo, espacio, miembro, asociación puede encontrar su lugar en la red y expresarse desde total libertad.

Para mí, personalmente, justo en este último punto la REACC me ha aportado mucho; siento que cada voz dentro del colectivo es igual de válida. Asimismo en estos últimos meses junto a la REACC he aprendido mucho, he recibido la oportunidad de actuar en dos espacios (miembros de la REACC), La Horizontal y Centro de Creación e Investigación Cultural La Tortuga y he crecido personal y profesionalmente. 

El unirme a la REACC ha significado conectarme con personas que se dedican a la cultura comunitaria y que a través de ello intentan con su filosofía aportar a un mundo diferente y confía en que podemos relacionarnos desde otro lugar.

Las charlas y debates que han surgido durante la mesa de  Intersecciones. Nuevas formas de hacer cultura. Los artistas ante la pandemia, han servido de gran inspiración y enriquecimiento. Para finalizar quiero destacar unos puntos claves que me han hecho reconocer estas jornadas, por un lado no sólo estimula la curiosidad de conocer cómo funciona la cultura comunitaria y cómo diferentes artistas han vivido la pandemia en otra punta del mundo, sino también nos ha hecho reconocer las similitudes que hay entre las vivencias y también que las diferencias nos aportan para aprender de otros. Es curioso que el tema de la cultura comunitaria está mucho más difundido en Latinoamérica que en España. Por último, después de dos horas de compartir, reflexionar y debatir juntes, quiero volver a insistir en la necesidad de estos encuentros y de estas iniciativas de cada colectivo participante de la mesa. Entre todes nos hemos dado cuenta que no se debe esperar a una crisis para articularse, que no debamos desmotivarnos sino ver las puertas que se van abriendo. Cómo llegamos a concluir, después de este encuentro uno se siente como si hubiese resuelto la vida, lo que nos sirve de profunda inspiración para seguir creando y trabajando como artistas y agentes culturales. Estoy convencida que a futuro seguiremos cuidando y fortaleciendo estos nuevos lazos.

El texto forma parte de la mesa NUEVAS FORMAS DE HACER CULTURA. LOS ARTISTAS ANTE LA PANDEMIA realizada el miércoles 21 de octubre en el marco del seminario Intersecciones Vol. 2. Repensar desde El Salvador las relaciones entre cultura y desarrollo en tiempos de pandemia.

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